lunes, 30 de noviembre de 2009

De camino al cementerio

Me gusta caminar sin nada en las manos, pero en esta ocasión llevo una carpeta, siempre me ha resultado incómodo. Además el camino y la intención que llevo no es otra que la de acortar mi vida y esto es otro motivo para mi incomodidad. Naturalmente hay un rifle que me ayuda a tomar esta decisión y aunque no termino de verle la cara al que lo tiene entre las manos me resulta demasiado familiar.

Voy a llegar a mi hora a la cita con la gorgona, no puedo decidir con cual hablar y pase lo que pase ni yo ni nadie podrá vengarme dado que Perseo mató a la única mortal, Medusa. Ya salgo de hablar con ella y no sé cual de las dos era pero me da igual, lo único que quieren es agrandar sus comillos y alas y necesitan material para ello, todavía no saben si compensa clavarme sus colmillos y aspirar poco a poco.



Me vuelvo a casa con mi carpeta, de vuelta ya no está el rifle apuntándome, al menos no tan claramente, pero sé que si la gorgona me dice que quiere clavarme los colmillos aparecerá de nuevo apuntando a mi cabeza y hará que sea puntual a la cita, a ver si esta vez se descuida y se deja ver, así sabré con quien me las tengo que ver.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Adios.

Todos tenemos claro que nuestra existencia tuvo un principio y tendrá un final, los dos son siempre producto del azar y de las circustancias así que nada podemos hacer por elegir nuestro momento de nacer y no demasiado por elegir el de morir a no ser que decidamos suicidarnos.
Dando esta premisa por válida, es conveniente no vivir aferrados al futuro que nunca se sabe como será, ni siquiera si será. Este fin de semana un árbol ha sido la circustancia que ha puesto fin a una existencia, será para casi todos un dato estadístico más. Varón entre 20 y 25 años, fin de semana, franja de riesgo para morir en accidente de coche. Evidentemente para sus padres una desgracia sin parangón, para sus amigos una perdida irreemplazable, para los que lo conocíamos y nos llevabamos bien también es una perdida que no se podrá rellenar, un tío noble se ha ido, y no queda más que recordarlo bien, como era.

Digo esto porque entre todos los desgraciadamente que tiene esta noticia al menos sabía disfrutar la vida, era capaz de pensar más en el presente que en el futuro, según él le tenía ganada la cuenta a la vida. Deberíamos tenerle todos la cuenta ganada a la vida, como si fuera un seguro, por si las moscas.

Adios majete, tenemos una fiesta pendiente, no te olvides.