lunes, 30 de noviembre de 2009

De camino al cementerio

Me gusta caminar sin nada en las manos, pero en esta ocasión llevo una carpeta, siempre me ha resultado incómodo. Además el camino y la intención que llevo no es otra que la de acortar mi vida y esto es otro motivo para mi incomodidad. Naturalmente hay un rifle que me ayuda a tomar esta decisión y aunque no termino de verle la cara al que lo tiene entre las manos me resulta demasiado familiar.

Voy a llegar a mi hora a la cita con la gorgona, no puedo decidir con cual hablar y pase lo que pase ni yo ni nadie podrá vengarme dado que Perseo mató a la única mortal, Medusa. Ya salgo de hablar con ella y no sé cual de las dos era pero me da igual, lo único que quieren es agrandar sus comillos y alas y necesitan material para ello, todavía no saben si compensa clavarme sus colmillos y aspirar poco a poco.



Me vuelvo a casa con mi carpeta, de vuelta ya no está el rifle apuntándome, al menos no tan claramente, pero sé que si la gorgona me dice que quiere clavarme los colmillos aparecerá de nuevo apuntando a mi cabeza y hará que sea puntual a la cita, a ver si esta vez se descuida y se deja ver, así sabré con quien me las tengo que ver.

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